Yo lo tengo clarísimo, la crema catalana de Granja Viader. Llevo yendo desde hace décadas y todavía no he probado una mejor en la ciudad. Va después de un almuerzo largo, con calma, y ese momento vale más que muchos menús degustación de los que se ven ahora. Lo mío puede sonar antiguo pero es que hay cosas que no cambian y menos mal, porque si no acabaríamos comiendo espumas de espuma. La textura de esa crema y la costra quemada al momento, eso es un postre.