Yo llevo yendo a Cal Pep desde antes que se pusiera de moda con los turistas y siempre ha sido de esos sitios donde el pan con tomate es lo primero que sacan y ya te da una pista de cómo va a ir la comida. Nunca falla. La coca de cristal la tienen impecable y el aceite es de calidad. Cierto es que ahora es carísimo y hay que hacer cola de pie casi siempre, pero para una ocasión aún lo recomiendo. Bar Cañete también sigue siendo de mis favoritos aunque ahí no vaya solo por el pan con tomate.
El mejor pan con tomate de Barcelona, donde lo comeis vosotros
Hola gente. Vengo con un debate que igual es una tontería o igual da para una discusión de horas pero necesito saber vuestra opinión. Pan con tomate. En serio, dónde os habéis comido el mejor de Barcelona. No hablo del pan con tomate normal que te sacan en cualquier bar mientras esperas, hablo de ese que hace que pares de hablar y solo mires la rebanada. Yo tengo un par de sitios en la cabeza pero no quiero condicionar. La eterna discusión, pan blanco o coca de cristal. Refregado a mano o rayado. Y sobre todo, algún sitio de barrio que no salga en las listas de siempre. Cualquier zona vale, incluso fuera del centro. Contadme vuestras últimas experiencias de esas que os hayan dejado con ganas de repetir.
Respuestas
el pan con tomate no tiene misterio. buen pan, tomate maduro de rama, sal y aceite decente. el 90% de sitios que os pensais que son buenos usan tomate frito de brick o rayan cualquier tomate del mercayona. no os engañeis mas, fin del debate
Para mí el debate del pan con tomate en Barcelona pasa por dos sitios y no van a ser sorpresa para nadie. Paco Meralgo en Muntaner sigue haciendo la mejor versión con coca de cristal que he probado en años. La clave está en que la coca la reciben del horno todos los días temprano y no la tienen tres horas en un cesto perdiendo textura. Se nota mucho. El tomate lo escogen bien maduro pero firme, y el aceite que ponen no es de decoración, es un arbequina serio.
El otro imprescindible para mí es Can Recasens en Rambla del Poblenou. Ahí el pan con tomate va con embutido y queso, o sea que la experiencia cambia, pero como marco para acompañar es de las mejores de la ciudad. Además el local en sí es una pasada, un modernista de charcutería antigua que han sabido conservar sin convertirlo en museo. Voy dos o tres veces al año y nunca decepciona.
Los que hablan de la coca de cristal como si fuera solo una moda no la han comparado bien con el pan blanco tradicional refregado. Son experiencias distintas, cada una tiene su lugar. No hace falta elegir bando.