Yo con dos hijos pequeños he descubierto que llevarlos a comer huevos fritos por Barcelona es la manera más fácil de que no se quejen. Al final es el plato universal. Hemos ido a La Flauta la de Aribau varias veces y a los peques les encanta el ritual de que les pregunten si los cabreamos o no, lo viven como un juego. Al mayor le pusieron la salsa aparte que es una idea que agradezco un montón porque no toleran picante todavía. El sitio es ruidoso, sí, pero para ir con niños eso a veces juega a favor porque nadie te mira mal si tu hijo alza la voz. Los precios están bien y las tapas para compartir son muchas. Además está bien situado, si vas de compras por Rambla Catalunya cae a mano. La cola es la única pega, no aceptan reserva y a veces hemos esperado media hora, con los peques es un poco delicado. Aún así, repetimos.
Huevos fritos en Barcelona que valgan la pena de verdad
Igual es una tontería pero llevo semanas pensando en huevos fritos. En serio, hay algo tan básico y tan de bar de toda la vida que últimamente me parece la mejor forma de saber si un sitio cocina bien o no. Yema líquida, clara con puntilla, un pan bueno y ya está. En Barcelona hay sitios míticos, esos que dices el nombre y todo el mundo asiente, y hay otros que quizás no salen tanto y son igual de brutales.
¿Vosotros dónde vais a por unos huevos fritos que valgan la pena? Me da igual si es de menú de mediodía o si es en la barra de un mercado a las 8 de la mañana, cuento cualquier cosa. Y ya que estamos, ¿qué acompañamiento os parece innegociable? A mí el jamón me tira siempre pero también soy fan de los cabreados cuando no me duele el estómago al día siguiente.
Respuestas
Yo con unos huevos fritos como los de Sepúlveda siempre pido un albariño joven o si están los de bogavante me voy a un blanco con algo más de estructura tipo Do Ferreiro o un Louro. La bodega ahí tiene mucha profundidad, más de cien referencias creo. Al final con un huevo bien hecho el vino manda tanto como el plato, es un poco lo que separa un sitio bueno de uno normal. Cervecería Catalana también tiene lo suyo pero el ambiente es de otra cosa, más de tapeo rápido.
El Quim tiene los platos más fotogénicos sin duda. La yema cae y queda muy bien en video slow motion jaja
pues yo en el pinotxo con una tostada y punto no llega a 6 euros creo. lo demas son historias
Al final el huevo depende de dos cosas. Producto y temperatura del aceite. Un huevo de gallina buena, ecológica o de payés, sabe distinto. Se nota. Y el aceite tiene que estar humeando pero no quemado. Ahí es donde muchos sitios fallan sin darse cuenta. Sitios en Barcelona que lo hagan bien de verdad no hay tantos, la Boqueria es una excepción por la cercanía al producto y porque quien te lo cocina ha visto el género esa misma mañana.
Nada como los del Quim. Se abre a las siete y sí, hay que madrugar, pero comerse los huevos con hongos y foie mientras el mercado se despierta es una cosa que solo pasa aquí. Llevo yendo décadas. La yema cae y ya está, todo el resto sobra.
Yo llevo un tiempo yendo a Antigua, en Marià Cubí. Los rotos con trufa son un vicio y el sitio es diminuto asi que hay que reservar sí o sí. Precio medio 30 y pico, un poco caro para el plato en sí pero la puesta en escena y las patatas paja lo compensan. Tienen otro con foie que también está bien pero la trufa gana por goleada. Y desde ahí bajas a tomarte una copa por Sant Gervasi y noche redonda.
sepulveda si pero ojo que ultimamente lo bordan y otras noches se les va la mano con el aceite. depende. huevos fritos es como todo, quien está en la sartén ese día
A ver, la Bodega Sepúlveda de toda la vida. Los de jamón ibérico con esa clara crujiente que casi te crepita cuando la tocas con el pan. Vale unos trece euros creo, pero es de esos platos donde entiendes por qué el sitio lleva desde los 50 abierto. Dicen que Guardiola iba, yo no sé si iba pero cuando comes ahí te lo crees. Los de bogavante también los he probado alguna vez pero sinceramente el clásico se come solo, no hace falta más historia.