Yo para mí el examen del pistacho es infalible. Si abres la vitrina y el helado parece un semáforo verde fluorescente, ahí ya sabes que llevas colorante y pasta industrial. En DelaCrem, tanto el de Enric Granados como el del Passeig de Sant Joan, tienes ese pistacho apagado, marroncito, con amargor real. La primera vez que lo probé me pareció raro porque estamos acostumbrados al chicle, pero es que ese es el sabor de verdad. Sí, hay colas, sobre todo los findes cuando aprieta, pero yo llevo años pasando por ahí y no me han decepcionado casi nunca. La textura además es cremosa sin ser espesa, no se derrite en dos minutos. También suelo pillar el de chocolate y el de avellana. Recomiendo no cargar más de dos sabores, sino se solapan y ya no distingues nada.