Yo para mí el examen del pistacho es infalible. Si abres la vitrina y el helado parece un semáforo verde fluorescente, ahí ya sabes que llevas colorante y pasta industrial. En DelaCrem, tanto el de Enric Granados como el del Passeig de Sant Joan, tienes ese pistacho apagado, marroncito, con amargor real. La primera vez que lo probé me pareció raro porque estamos acostumbrados al chicle, pero es que ese es el sabor de verdad. Sí, hay colas, sobre todo los findes cuando aprieta, pero yo llevo años pasando por ahí y no me han decepcionado casi nunca. La textura además es cremosa sin ser espesa, no se derrite en dos minutos. También suelo pillar el de chocolate y el de avellana. Recomiendo no cargar más de dos sabores, sino se solapan y ya no distingues nada.
Heladerías en Barcelona que valen de verdad la pena
Ya empieza a apretar el calor y a mí lo primero que me pide el cuerpo es un helado, no un café ni una caña, un helado. El problema es que Barcelona está llena de sitios y no todos son buenos, muchos son puro colorante y sabor artificial. Yo llevo unos años tirando siempre a los mismos dos o tres, pero me da la sensación que se me escapan cosas. Me gustaría abrir un poco el melón y ver qué recomienda cada uno. Quiero ideas de heladerías que valgan la pena de verdad, no las típicas turistadas del centro. Da igual si es italiana clásica, japonesa rara, artesanal de barrio o lo que sea. ¿Cuál es esa heladería que os hace desviar el camino para pasar por delante? ¿Y hay algún sabor concreto por el que iríais aunque estuviera al otro lado de la ciudad?
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