En Ville para mí es el que jamás falla. Está en el gótico, en el Carrer del Doctor Dou, todo 100% sin gluten, cocina catalana bien hecha, no un plato adaptado y ya está. Me lo descubrí hace años cuando una amiga muy delicada me dijo que era el único sitio donde podía cerrar los ojos y pedir cualquier cosa. Precio muy razonable para lo que ofrecen, y el local con vigas de piedra es una preciosidad. Reservad, que las mesas vuelan.